¿Es la copa menstrual realmente tan segura como dicen las marcas que la vendemos, o es solo un argumento de venta? Es una pregunta legítima, y la respuesta no depende de nuestra palabra: depende de los estudios científicos sobre la copa menstrual publicados en revistas médicas independientes. Te resumimos qué dice la evidencia disponible, sin adornarla ni minimizarla, con enlaces directos a cada estudio para que puedas comprobarlo tú misma en lugar de fiarte de nuestra palabra.

El estudio de referencia: The Lancet Public Health (2019)
La copa menstrual no es un invento reciente: empezó a usarse en los años 30, pero por su diseño incómodo de entonces y los prejuicios en torno a la menstruación, tardó décadas en popularizarse. En un mundo con 1.900 millones de mujeres en edad menstrual y pocas opciones bien estudiadas, en 2019 The Lancet Public Health publicó la revisión sistemática y metaanálisis más completa hasta la fecha sobre fugas, aceptabilidad y seguridad de la copa menstrual, buscando en PubMed, Cochrane, Web of Science y otras bases de datos médicas.
El equipo investigador, liderado por van Eijk et al., analizó 43 estudios con 3.319 participantes de países de renta alta, media y baja, para asegurar que los resultados representaran a mujeres diversas y no solo a un perfil concreto. Puedes consultar el artículo completo en la web de The Lancet si quieres revisarlo de primera mano.
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Fugas: ¿qué dice realmente la evidencia?

De los estudios revisados, 4 compararon directamente las fugas con la copa frente a tampones y compresas (293 participantes), y encontraron que las fugas fueron iguales o incluso menores con la copa menstrual. La fase inicial de aprendizaje sí puede aumentar el riesgo de fugas mientras te familiarizas con la inserción correcta, algo que mejora con la práctica. En casos de sangrado menstrual muy abundante o anatomías particulares, puede ser necesaria una copa de mayor capacidad, como la talla L de nuestro modelo Classic.
Seguridad: microbiota vaginal y síndrome de shock tóxico
Sobre la seguridad, la revisión no encontró efectos adversos sobre la flora vaginal en los estudios que lo midieron (4 estudios, 507 mujeres). Sí se identificaron algunos casos aislados y poco frecuentes de complicaciones sobre miles de usuarias analizadas: 5 mujeres con dolor severo o heridas vaginales, 9 con molestias urinarias, y 5 casos reportados de síndrome de shock tóxico (SST), sin que el estudio estableciera una relación causal directa en todos ellos. Es un riesgo real pero minoritario, similar al que ya se conoce con otros productos menstruales internos, y se reduce siguiendo las horas de uso recomendadas y una buena higiene.
Un dato curioso del mismo estudio: en Kenia, el uso de la copa menstrual se asoció con una reducción de infecciones de transmisión sexual, porque disminuyó la necesidad de recurrir a comportamientos de riesgo para poder pagar compresas. La conclusión de The Lancet fue clara: la copa menstrual es «una opción segura» para la gestión de la menstruación a nivel internacional.
Estudios más recientes: 2022-2026

La evidencia posterior a 2019 refuerza estas conclusiones. Un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego publicado en EBioMedicine en 2022, con 65 mujeres, evaluó específicamente el impacto de la copa menstrual sobre la mucosa vaginal, la microbiota y la producción de la toxina TSST-1 (relacionada con el shock tóxico). Los resultados: sin cambios de pH clínicamente relevantes, sin efecto sobre el crecimiento microbiano ni sobre la producción de esa toxina, y efectos adversos relacionados con el producto calificados como leves en todos los casos.
Más recientemente, un estudio de cohorte de 2026 publicado en Gates Open Research, con 172 adolescentes de Kenia seguidas durante 30 meses, no observó eventos adversos graves relacionados con el uso de la copa menstrual, aunque sí subrayó la importancia de una limpieza y almacenamiento correctos para minimizar el riesgo de bacterias en la superficie de la copa, especialmente en entornos con acceso limitado a agua potable.
Este último hallazgo es coherente con lo que en Sileu repetimos siempre: la seguridad de la copa menstrual no depende solo del material, sino también de cómo la cuidas. Esterilizarla entre ciclos con un esterilizador de silicona y guardarla seca en una bolsa transpirable, nunca en un recipiente hermético húmedo, reduce el riesgo de que se acumulen bacterias en su superficie. Puedes ver el proceso completo en nuestra guía de cómo limpiar tu copa menstrual.
Lo que opinan las mujeres que la prueban
En la revisión de The Lancet, el 73% de las participantes de 13 estudios expresó su deseo de seguir usando la copa tras probarla. En países de renta baja y media, las principales preocupaciones antes de probarla eran el dolor, acertar con la talla y el efecto sobre la virginidad o la salud reproductiva; dudas legítimas de un producto que, para muchas, resulta desconocido. Hoy existe mucha más información disponible sobre cómo usarla correctamente, y nuestra guía para elegir tu primera copa resuelve varias de esas dudas antes de comprar.
Si tienes dudas concretas sobre certificados de material, en certificados de calidad de las copas más vendidas explicamos cómo distinguir un certificado de biocompatibilidad real de uno puramente de marketing, y en ISO 10993, USP y FDA profundizamos en qué evalúa cada norma.
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Ventajas económicas y ecológicas, según la evidencia
La revisión de The Lancet también aporta cifras de mercado: identificaron 199 marcas de copa menstrual disponibles en 99 países, con precios entre 0,72 y 46,72 dólares (mediana de 23,30 $). Una copa de silicona médica bien cuidada puede durar años, lo que supone un ahorro claro frente a comprar compresas y tampones cada mes, además de reducir drásticamente los residuos acumulados a lo largo de una vida fértil frente a los productos desechables. Si te interesa el impacto ambiental con más detalle, en huella de carbono de compresas y tampones lo desarrollamos con datos.
Nuestra conclusión, con los pies en la tierra
La evidencia disponible —de 2019 a 2026— coincide en lo esencial: la copa menstrual es una opción segura para la mayoría de las mujeres, con fugas iguales o menores que otros productos, sin efectos negativos demostrados sobre la microbiota vaginal, y con un riesgo de complicaciones graves bajo si se usa con la higiene y las horas recomendadas. No es una promesa de marketing: es lo que muestran los estudios independientes que hemos citado aquí, con sus fuentes y sus límites.
Como en cualquier tema de salud, la evidencia seguirá ampliándose con nuevos estudios, y actualizaremos este artículo si aparecen datos relevantes. Mientras tanto, si tienes dudas concretas sobre tu caso —anatomía particular, un DIU, o cualquier condición médica que te preocupe— la recomendación honesta sigue siendo la misma: consulta con tu ginecólogo/a antes de decidir, y usa esta información como apoyo, no como sustituto de una consulta profesional.
¿Qué dice la ciencia sobre la seguridad de la copa menstrual?
La revisión sistemática de The Lancet Public Health (2019), con 43 estudios y 3.319 participantes, concluye que es una opción segura, sin efectos adversos sobre la flora vaginal y con fugas iguales o menores que tampones y compresas. Estudios posteriores (2022 y 2026) refuerzan esta conclusión.
¿La copa menstrual provoca más fugas que los tampones o las compresas?
No según la evidencia disponible: los estudios que compararon directamente los tres productos encontraron fugas iguales o menores con la copa menstrual, aunque la fase inicial de aprendizaje puede requerir algo más de práctica.
¿Existen estudios científicos recientes (después de 2019) sobre la copa menstrual?
Sí. Un ensayo clínico de 2022 publicado en EBioMedicine no encontró efectos sobre la microbiota vaginal ni sobre la producción de la toxina asociada al shock tóxico, y un estudio de cohorte de 2026 en adolescentes de Kenia no registró eventos adversos graves relacionados con la copa.
¿La copa menstrual tiene riesgo de síndrome de shock tóxico?
El riesgo existe pero es poco frecuente: la revisión de The Lancet identificó 5 casos reportados sobre miles de usuarias analizadas, sin relación causal establecida en todos ellos. Se reduce respetando las horas de uso recomendadas y una higiene correcta.
Sigue leyendo:
- Certificados de calidad de las copas menstruales más vendidas — cómo distinguir un certificado real de uno decorativo.
- ISO 10993, USP y FDA explicados — qué evalúa cada norma antes de comprar.
- Cómo elegir tu primera copa menstrual — la guía completa con la evidencia aplicada a tu decisión.



