Zero Waste y la menstruación: ¿Son compatibles?

Decir que llevar una vida “zero waste” o sin tener ningún tipo de residuo puede sonar difícil. Vaya que es fácil llevar tu comida en un envase desechable, luego tirarlo al cesto y poder olvidarte de lavar platos o cubiertos.

Ciertamente, con la industrialización el plástico se volvió un boom: fácil de transportar, fácil de consumir, bajos costos y alta practicidad. Sin embargo, no fue hasta mediados de los 70 que la ciencia y organizaciones de la salud notaron algo importante: se nos agotaban los recursos a un ritmo aterrador, nuestra protectora capa de ozono tenía un agujero enorme y todo a causa de la contaminación y el consumo excesivo.

Afortunadamente, en la actualidad cada vez mas son las personas que valientemente deciden dar un paso para reducir los efectos de su huella en el planeta.

Por supuesto, reducir nuestros residuos es un reto, y mucho más cuando hablamos de higiene íntima. Con la menstruación y el uso de compresas y tampones, la misión suena cuesta arriba, pero hay algo positivo: no es imposible y de hecho es muy fácil.

Para muchos ya es un estilo de vida, pero si aún no es tu caso, existen muchos hábitos que puedes comenzar a realizar para contribuir con la causa y que no te harán sentir que estás sacrificando demasiado desde el comienzo.

Primero: ¿Qué es el zero waste?

No, no es un movimiento hippie. “Zero waste” es una corriente, movimiento y estilo de vida en el que el objetivo es reducir, lo más posible, los residuos y basura que generamos. Aunque su traducción es residuos cero, sabemos que quizás no es posible erradicar lo que debemos desechar, pero sí podemos reducirlo notablemente.

En primer lugar, debemos que aclarar que en esta filosofía tienen bien clara la diferencia entre lo que son los residuos y lo que es basura. La primera es todo aquello que pueda ser reusable y reciclable, como lo es el caso de las botellas de plástico, el papel, los envases de comida, bolsas, etc. La basura, por otro lado, es aquello que su potencial de reusabilidad ya está agotado. Un ejemplo excelente que todas conocemos son las compresas y tampones.

El zero waste tiene 5 pilares identificados como las 5 “R”:

  • Rechazar lo que no se necesite, como las pajitas, vasos de plástico o tapas para los vasos de café.
  • Reducir lo que solemos necesitar
  • Reusar o reutilizar lo que ya tenemos.
  • Reciclar lo que pueda ser utilizado para otros fines
  • Rot, cuya traducción literal del ingles es “pudrir”. Trata de generar composta con los residuos de ciertos alimentos.

¿Cómo puedo reducir los residuos si menstrúo cada mes?

Sí, las mujeres nos enfretamos a un reto extra cuando hablamos de ser “residuos cero”, porque aunque es posible retener el flujo menstrual con la práctica del free bleeding, no todas dominamos ese arte.

Los productos de higiene íntima son necesarios indudablemente. Los tampones y compresas han dominado el mercado durante décadas, ya que son prácticos, no permiten fugas y a un bajo precio por paquete. Esto, por supuesto, equivale a un alto costo a lo largo del tiempo, no solo para nuestros bolsillos sino para el medio ambiente.

Por fortuna, la copa menstrual es la mejor aliada para el medio ambiente y para nuestro cuerpo y ha llegado para quedarse. Cumple con los principios básicos del zero waste ya que es reutilizable. Con la compra de una copa menstrual puedes garantizar que tendrás menstruaciones sustentables hasta por 10 años.

Ya no tendrás que tirar cientos de tampones y compresas cada mes, cada año y cada década de tu vida fértil.

Además, no solo reduces tu huella de carbono: su silicona de grado médico es 100% hipoalergénica, no produce inflamaciones ni libera sustancias tóxicas como sucede con los materiales a base de plástico. De hecho, se ha comprobado científicamente que es segura y libre de fugas.

Así que sí, es posible formar parte de esta cultura ecológica y a la vez no preocuparte por las pérdidas y manchas en tu ropa.

Por qué la copa menstrual es eco – amigable

Como mencionamos anteriormente, es reutilizable: una vez que culmina tu menstruación la puedes cocer para esterilizarla y guardarla para la próxima regla. Así sucesivamente hasta por 10 años.

¿Y qué sucede después de estos primeros excelentes 10 años de uso? Puedes cortar en pequeños pedazos la silicona de tu copita para hacer composta. La base de la silicona es el silicio, uno de los elementos más abundantes en el planeta Tierra. Al cabo de un tiempo, tu copa desaparecerá.

Las copas menstruales no contienen agentes contaminantes inherentes a las fragancias y preservantes de otros productos de higiene íntima.

Si lo ponemos en perspectiva, cada mujer en su etapa fértil menstrúa un promedio de 10 veces al año. Se utiliza aproximadamente un paquete de compresas o tampones por menstruación (y a veces hasta más); y si cada paquete tiene 10 compresas, son 100 productos al año lo que estamos añadiendo a la basura.

Cabe destacar, esa cifra de basura solo la produce una mujer durante un año, entonces ¿cuánta basura se genera anualmente entre todas las mujeres en edades fértiles del planeta? Y la menstruación no se detiene.

Por otro lado, el plástico puede ser “reciclado” una sola vez. Luego se convierte en basura, se descompone en pequeños pedazos y contamina los suelos y océanos.

Asimismo, los materiales con los que están hechos este tipo de productos son altamente tóxicos para nuestro cuerpo y para el medio ambiente. Allí puedes encontrar polietileno, que es plástico, polipropileno (tela a base de plástico), algodón, blanqueantes y aromatizantes que contienen agentes como:

  1. Cloro: el principal blanqueador del algodón y otros textiles que utilizan las compresas y tampones.
  2. Rayón y algodón: el rayón es un textil sintético proveniente de procesos químicos del petróleo, madera y carbón. Está asociado a infecciones vaginales y a síndrome de shock tóxico. Por otro lado, aunque el algodón es un tejido natural, debemos recordar que los sembradíos de algodón suelen ser fertilizados y tratados con pesticidas químicos, que al final pueden terminar perjudicando nuestra salud.
  3. Poliacrilato: es el famoso gel súper absorbente de los tampones y compresas. Es un producto artificial asociado también al SST.

Otras formas de unirte al “Zero Waste”

Este movimiento pro ambientalista promete, y los resultados podrán evidenciarse mientras más personas hagan conciencia de los cambios que debemos hacer para garantizar nuestra seguridad en el futuro.

Cada una de las acciones que vayas añadiendo a tus hábitos cuenta, así que no te desalientes porque es muy sencillo y algunos de los primeros pasos que puedes tomar para unirte son:

  1. No compres botellas, vasos y platos de plástico desechable. Puedes llevar agua en una botella reutilizable y vaya que hay muy bonitas y prácticas en el mercado.
  2. Recicla lo que tengas en casa: reinventa tu guardarropa o dona aquellas prendas que ya no uses. Puedes reciclar el papel que ya este usado, incluso para envolver regalos.
  3. Desconecta los cargadores de teléfonos móviles cuando no estén en uso. Incluso estando conectados gastan energía.
  4. Lleva tus propias bolsas de tela al supermercado, así no te verás en la necesidad de obtener bolsas de plástico.
  5. Puedes producir muy buen material de composta con las cáscaras de huevo, los vegetales que ya no uses o las sobras de la ensalada.

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