En nuestro artículo acerca de “Vivir sin plástico: como menstruar sin dañar los océanos”, hablamos acerca de los agentes contaminantes que trae cada uno de los componentes de los tampones y compresas sanitarias, los cuales son nocivos para el medio ambiente. Ahora, hablaremos de los estragos que ocasionan productos como los herbicidas en nuestro cuerpo y que no solo están en compresas y tampones, sino hasta en los pañales para bebés y algodón de uso común.

Si no eres agricultor o estás involucrado en algún movimiento ambientalista, es probable que no hayas escuchado (o leído) la palabra glifosato, ni qué son las dioxinas, o que Monsanto está demandando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que se retracte en su afirmación de decir que su producto estrella es un cancerígeno potencial y masivo.

Pues sí, en los tampones y compresas sanitarias que usa un tercio de la población mundial (asumiendo que esa es la cantidad de mujeres menstruantes en el mundo), está presente un coctel tóxico inherente en cada uno de los materiales utilizados para su fabricación.

Cabe destacar la grave que es el asunto, sabiendo que estos productos no son de usos esporádicos (vamos, ojalá tuviéramos que soportar la regla una vez al año) y que los tejidos y mucosa vaginal permean todos los componentes químicos que están en contacto con ella hacia el resto del organismo. Así, cada mes y por varios días debes lidiar con la exposición a estos agentes que son nocivos para tu salud, a menos que uses la copa menstrual.

Ahora, la pregunta es ¿Cuál es el daño real que pueden producir en nuestros cuerpos esta mezcla tóxica?

Para responder esa interrogante, veamos de qué se tratan.

Monsanto y el glisofato: herbicidas para el algodón

El glifosato es el herbicida con el que tratan el algodón de tus compresas y tampones. ¿Por qué lo usan?

Roundup de Monsanto comenzó a comercializarse en la década de los 70 a nivel global y de allí no paró. Este el nombre comercial que le dio esta compañía norteamericana de productos para la agricultura al componente glifosato, que es un herbicida potente y el más usado en los sembradíos a nivel mundial.

Contiene ciertas enzimas que atacan las hierbas y las eliminan en su totalidad, ya que no necesita penetrar hasta la raíz sino que actúa directo desde las hojas de las plantas. Así, ha sido el preferido de los agricultores para mantener las malezas al margen.

Por supuesto, así como elimina hierbas no deseadas, también puede atacar a los productos de los sembradíos, por lo que la compañía Monsanto, desde 1996, comenzó a producir semillas transgénicas (modificadas genéticamente) para plantas resistentes al Roundup, entre las que se incluía la soya, el algodón, canola y maíz.

De esta manera, los agricultores podrían rociar el glifosato en las plantaciones deshaciédose de la maleza sin miedo de alterar el cultivo. La eficacia del glifosato era notable entre los agricultores, pero, de acuerdo con estudios posteriores, a un alto costo para la salud.

Según estudios de la OMS en el 2015, el glifosato ocasiona daños a nivel cromosómico en el ADN de las células de animales y, por consiguiente, se concluyó que el glifosato es “probablemente cancerígeno para los seres humanos”.

Resultado de imagen para glifosato en algodonEstas declaraciones de la OMS generaron una ola de investigaciones de productos para la salud que involucraban el algodón en los que se incluían las compresas y tampones. Se comprobó que había vestigios de glifosato en sus componentes, por lo que países como Canadá y Francia retiraron del mercado cientos de productos para la menstruación entre las marcas más conocidas como Tampax y Always. Esto resultó en un efecto dominó hasta en 74 países.

De hecho, de acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional de la Plata (Argentina), en el que estudiaron todo tipo de artículos a base de algodón como gasas, hisopos y por supuesto, los productos menstruales, se determinó que “el glifosato, ingrediente activo del herbicida Roundup de Monsanto, fue encontrado en el 85% de los tampones“.

El problema es que, en lo sembradíos de algodón, el herbicida se esparce justo antes de su cosecha cuando el capullo está abierto, lo que deja impregnadas las fibras de algodón que luego serán utilizadas para distintos fines, incluyendo gasas, pañales para bebés y productos menstruales.

Sin embargo, Monsanto aún afirma que su producto es seguro para la salud y que solo perjudica a plantas y algunos microbios… y a sus intereses empresariales. Aunque en la actualidad no es la única en utilizar el glifosato, la compañía afirma que su componente estrella afecta solo a enzimas presentes en plantas que no están presentes en humanos ni el resto de los animales, y que, por este motivo, no es una amenaza para la salud.

En esta controversia entre Monsanto (ahora perteneciente a Bayer) y la OMS, quien tienen más que perder es la gigante transnacional con fines lucrativos, por lo que siempre defenderán a sus intereses y no necesariamente al tema de la salud.

Dioxinas: ligadas al cáncer y a tus compresas menstruales

Pasamos de cómo tratan el algodón con el que hacen tus productos de higiene menstrual, al color blanco fluorescente que los caracteriza. Ese color es producto del blanqueamiento que involucra procesos como la incineración con cloro, lo que a su vez produce hidrocarburos clorados que descargan las moléculas más contaminantes dispersas en el planeta: las dioxinas.

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Según investigaciones de distintas organizaciones, el tipo de dioxina más nociva tiene un alto grado de potencialidad cancerígena, que afecta al sistema inmunológico, endocrino y reproductivo produciendo enfermedades desde diabetes hasta el cáncer.

Según la OMS, estos químicos tóxicos pueden permanecer en los tejidos adiposos del cuerpo hasta por 11 años y “Debido a la presencia generalizada de dioxinas, todas las personas tienen antecedentes de exposición”. Esto ocurre debido a que las dioxinas están catalogadas como contaminantes orgánicos persistentes (COP), lo que en pocas palabras se traduce que no se biodegradan nunca.

Además, los tejidos de la vagina son altamente permeables, por lo que todos los agentes químicos que estén en contacto con tu zona íntima pasarán fácilmente al resto de tu organismo acumulándose por años y años cada vez que usas un tampón o compresa sanitaria.

Aunado a esto, ¿Sabías que sí existe tal cosa como la acumulación de químicos en el cuerpo? Esto se denomina bioacumulación o acumulación tóxica. Además, las dioxinas pueden pasar a través de tu plasma sanguíneo por el cordón umbilical y afectar la salud del bebé y producir defectos congénitos.

Otros químicos en los componentes de los artículos de higiene femenina

El herbicida como el glifosato y los contaminantes del cloro como las dioxinas no son los únicos componentes nocivos para la salud que traen los tampones y compresas. Otros compuestos son:

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No más contaminantes: ¿Qué puedo hacer al respecto?

Nuevamente a nuestro rescate sale a flote la copa menstrual: una opción segura para tu cuerpo y para el medio ambiente. Es un producto que ha cobrado popularidad en los últimos años y que, según los estudios médicos, es segura para la salud.

Nuestras SileuCup están hechas de silicona de grado médico, un material 100% hipoalergénico que no desprende sustancias tóxicas ni cancerígenas.

Además, puedes optar por utilizar compresas de tela orgánica, ya que actualmente en el mercado se encuentran textiles con sellos que indican que están libre de tóxicos y pesticidas.

 Informa, comparte y crea conciencia. El hecho de que estés leyendo este artículo te da las herramientas para cambiar el rumbo de tu salud y hacer eco de lo que está sucediendo es la forma de ayudar a muchas otras mujeres.

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